Que tanto conoce y utiliza su cerebro?

Evidentemente una de las primeras observaciones que nos ayuda a introducirnos en el tema es que en definitiva la mente y el cerebro no son lo mismo, pues es tanto como referirnos a la música y el instrumento.

Al acercarnos al cerebro humano, nos encontramos con uno de los más sofisticados, desconocidos y sorprendentes instrumentos disponibles en la creación.

¿Cómo está conformado el cerebro?

El ser humano reúne en sí mismo un complejo proceso evolutivo, de manera que se habla de la presencia simultánea de “tres cerebros” o sistemas. En la base hallamos el sistema reptil o arcaico, así llamado porque uno lo encuentra en los reptiles, los peces, las tortugas de mar, y en los vertebrados inferiores. Esta es la sede de nuestros impulsos primarios: agresividad, miedo, defensa del territorio, instintos de conservación y de reproducción, todos ellos destinados a asegurar la supervivencia de la especie. Este nivel del cerebro es “programado” a partir de una vez para toda la vida, su fuerte no es aprender. También hay un universo no verbal de gestos y de comportamientos automáticos que se originan en el cerebro reptil.

Luego del cerebro reptil se encuentra el sistema límbico que gobierna las emociones, la afectividad y la comunicación con los demás. Es igualmente el lugar de los mecanismos de motivación/desmotivación, placer/dolor, recompensa/castigo… Allí se circunscriben las experiencias positivas o negativas, pero sobretodo es el filtro de las informaciones recibidas por el nivel superior del cerebro, conocido como córtex, que es un privilegio de los mamíferos superiores (el perro, el caballo) y… El hombre. Es la sede de la consciencia simbólica, del lenguaje, del pensamiento abstracto, este es el cerebro que nos permite teorizar, abstraer, inventar.

La interacción de los tres cerebros

Es gracias al córtex que somos capaces de responder de manera original a un problema puesto por el medio. El córtex permite la preservación y la creación de las ideas. Los cerebros reptil y límbico “no hablan”; solo el córtex tiene la capacidad de hablar, de tener un lenguaje complejo, apto para expresar toda la sutileza de las emociones y de los pensamientos o para describir las realidades abstractas.

A pesar de las habilidades del córtex, no podemos desconocer el papel de los dos sistemas inferiores, pues nuestras respuestas diarias son el producto de la interacción de los tres niveles cerebrales, tiene especial importancia la comunicación entre el sistema límbico y el córtex, pues sí un estímulo llega al nivel límbico y evoca un recuerdo agradable, este se interesará y transmitirá la información al córtex. Pensemos por ejemplo en la sensación desagradable que se asocia en muchos casos con el aprendizaje de las matemáticas y en el impacto negativo que esto tiene en el aprendizaje.

Los dos hemisferios cerebrales

Así como se ha establecido la especialización “vertical” de los tres cerebros o niveles mencionados, también se ha podido establecer que existe una especialización horizontal entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro, tanto en el nivel límbico como en el córtex. Es conveniente aclarar que esta especialización no significa separación, pues el cuerpo calloso (“cable” de dos millones de fibras nerviosas) mantiene numerosas conexiones entre los dos hemisferios. Este enlace, llamado plasticidad neuronal, es especialmente notable en los niños, pues debido a que la educación aún no ha amoldado el uso de su cerebro la información circula en ambas vías de manera más global y espontanea. El primero en descubrir esta especialización fue Paul Broca en 1861. Desde los años 60’s uno de los científicos más destacados por su aporte al conocimiento del cerebro es Roger Sperry, (premio Nobel de medicina en 1981), quien junto con su equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de California demostró la Especialización de la que hablamos.

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